lunes, 30 de diciembre de 2013

30122013

Este año ha ardido, 
y estamos pisando ya sus cenizas. 
Restos que se están enfriando ya, junto con nuestros recuerdos. 

Porque mientras escucho las últimas notas, 
de la última canción que me ha enganchado,
me paro a pensar que todo esto ha sido una locura. 
Un año de locos, que de repente funcionó solo para los valientes.
Un año de saludos, despedidas, 
un año de tirar de nuestras conciencias,
de recibir golpetazos, 
y de tropezar
tanto,
con la misma piedra, 
que a la fuerza nos sabemos hasta la forma
de su sombra. 

Porque es un año en el que ha habido pérdidas.
Hemos perdido hasta el Norte, de vez en cuando,
pero también hemos ganado. 
Go big or go home, my dear. 

Una vez me dijeron que me arrepintiese solo
de las locuras que no cometiese,
y mi lista de carpe diem 
ha crecido este año,
tanto como los fantasmas que aparecen de vez 
en cuando a recordarme lo que debería 
olvidar. 

Asi pues, mientras desgrano las últimas 48 horas
de un año para recordar, 
sé que me llevo mil historias,
mil y un recuerdos
y más risas de las que puedo contar.

Porque eso, y mis lágrimas,
tus sonrisas, sus cervezas, y el vaho de las últimas noches
de este invierno, 
hacen que a poco, 
quiera asomarme a lo que está por venir,
por curiosidad,
cabezonería,
y que no quiero quedarme con la duda
de lo que habría pasado, 
si hubiera
hubiese
tenido valor,
para darle la mano
a un futuro que nos come. 

Me quedan unas cuantas horas para hacer mi wishlist,
y poner sobre la mesa,
lo que quiero,
cuando, 
cómo
y por qué. 
Voy a por una cerveza,
y me pongo a ello; que el reloj no espera ni por mí, 
ni por nadie. 

Espero que este año que se nos viene encima,
cumpla más mis 'ojalás'
y deje menos cicatrices.

'Porque ya no miro al cielo cuando camino, pero aún me resisto a mirar hacia el suelo.'

Happy 2014.

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