lunes, 24 de octubre de 2011

Open wide.






Y es curioso como en este poco tiempo, he hallado la manera de corchetear los días de la semana para aislarlos hasta que me cruzco con tu sonrisa de nuevo. Por que en estos días grises, estas sonrisas a media voz que le dedicas al mundo de vez en cuando y de improvisto, y las cuales robo sin que te enteres, tienen más efecto analgésico en mí que cualquier químico que pueda entrar en mi cuerpo.
Por que me olvido del caos en mi cabeza cuando intento averiguar por qué tus ojos cambian de color, y por qué ese temblor de manos que tan poco te gusta, me gusta a mí tantísimo. Por que poco a poco estoy redescubriendo el sentido del tacto y deshaciendome de ese mecanismo de autodefensa que hacía que giraras la cabeza cada vez que me estremecía.

Es curioso, en sí. Y mientras tanto, tu te tomas el café sin prestarle atención a nada, y yo miro las volutas de humo del cigarrillo que está apagándose en el cenicero. Tu con el pijama y yo con pelos de loca.

Suena curioso que tras las ojeras que aparecen tras combatir con el mundo en una noche de alcohol y desenfreno, haya dos miradas que siguen quemando a aquel que se atreva a desafiarlas. Te dije que sería divertido. 

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